Cuando se asume que los bebés prematuros van a padecer determinados trastornos neurológicos o retrasos de maduración debido a su prematuridad, merece la pena preguntarse hasta que punto se debe a la prematuridad y desde que punto se trata de secuelas de su aislamiento en la incubadora. Porque separar a un recien nacido de su madre, sea prematuro o a término, pero más si es prematuro, es en sí mismo causa de un estrés enorme para el bebé.

La realidad es que cuando se enumeran los beneficios de los Cuidados Canguro para los prematuros, se suelen mencionar los físicos: mejor temperatura corporal, mejor sincronización cardíaca, respiratoria y cerebral, reducción del llanto y de las hormonas del estrés, etc. pero los beneficios han demostrado ir mucho más allá y mucho más a largo plazo. Eso ha demostrado un estudio realizado por la Dra. Ruth Feldman, profesora en la Universidad de BarIlan (Israel) y sus colegas, que estudiaron el impacto a largo plazo sobre el bebé prematuro de diferentes niveles de contacto físico. En el estudio participaron 146 bebés con sus madres, 73 de los cuales tuvieron contacto piel con piel una hora al día durante 14 días seguidos, y otros 73 estuvieron en la incubadora, siguiendose su evolución durante los primeros diez años de vida.

Básicamente, los investigadores compararon el cuidado estandar en incubadora con el Cuidado Canguro, que originalmente se desarrolló en los años 80 para manejar el riesgo de hipotermia en los recién nacidos prematuros en Colombia, en un momento de escasez de incubadoras. Con esta forma de cuidado el bebé se mantiene caliente gracias al calor del cuerpo materno.   Lo que despues se descubrió es que los beneficios van mucho, mucho más alla, y que su impacto positivo no se limita sólo a la salud física del bebé, sino también a su salud mental.

En el primer medio año del estudio, las madres que hicieron Cuidados Canguro eran más sensibles a las necesidades del bebé, y su conducta era más maternal. Los bebés de ese grupo tenían más habilidades de aprendizaje y ejecutivas, algo que se observó durante los años siguientes. Pero los efectos no se quedaron ahí: a los 10 años, estos niños tenían un sueño más organizado, mejor respuesta endocrina al estrés, un funcionamiento más maduro del sistema nervioso autonomo y mejores habilidades de aprendizaje.

Los beneficios del contacto piel con piel no se limitan a los bebés prematuros, sino que se recomienda también en los bebés nacidos a términos tras el nacimiento y mientras dura el periodo sensitivo (hasta que se duerme).  No sólo ayuda a que el bebé se calme del estrés del parto y a que madre y bebé puedan vincularse física y afectivamente, algo crítico en todas las especies mamíferas, sino que es el mayor predictor de éxito en la lactancia materna, como dice la Dra. Olza “la herramienta fisiológica del vínculo afectivo”.

Como dice la neonatóloga Concepción de Alba: “hay un debate en cuanto al tiempo que los bebés deberían permanecer piel con piel. Sin embargo, la pregunta debería ser la inversa: “¿cuanto tiempo es seguro para los dos permanecer separados? Desde el punto de vista neurológico, la separación en el periodo neonatal no debería existir. Y desde el punto de vista humano: “¿como nos sentiríamos si siendo absolutamente dependientes nos separaran de alguien que conoce nuestras necesidades sin decir palabra?”.

 

Artículo completo:
The loving touch is critical for premature infants

Información sobre piel con piel:  www.quenoosseparen.info

 

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